23 jun. 2011

Metáfora de gracias por una experiencia

Tu pequeño y frágil bote me llevó a conocer territorios muy cercanos y sin embargo, desconocidos. Compartimos alegres un viaje de aventura y descubrimiento en aguas donde mi barco nunca navegó, porque está hecho para otras profundidades.
Y aunque repetiría el episodio con placer, si no sucede, no importa: yo tengo ya mi nave, no necesito otra embarcación.

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