30 jun. 2011

Manipulación

—Me hiciste morir en vano —reclamó el ruiseñor.
—Y a mí me hiciste matarlo para crear una rosa que no sirvió de nada —completó el rosal.
—Y encima concluyes que el amor es una tontería y es más práctico estudiar metafísica.
—No es así. Si se fijan bien, quien hizo todo eso no fui yo, fue la hija del profesor, una ingrata como muchas personas. Pobre estudiante ¿no creen?
—Visto de esa manera… puede ser— concedió el ruiseñor—. Vamos a buscarla —propuso a su compañero.
En cuanto se dieron la vuelta, Wilde sonrió reflexionando acerca de la pureza e inocencia de sus personajes.

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