27 jun. 2011

El lado oscuro

Todo eso de las muchachas sexys, el glamour y la vida de diversión son puros cuentos. Tan bien que iban mis vacaciones. Esto de ser vampiro no me está gustando.
Tenía tanta hambre que me fui sobre el primero que conocí en el antro y lo traje. Ahora todos aquí piensan que soy gay.
Se defendió como energúmeno, así que vinieron de la recepción del hotel para decirme que se quejaron del ruido. Casi me pescan in fraganti.
Ahora tengo que recoger todo este desastre —yo que odio limpiar— y luego a ver dónde carajos me deshago del susodicho antes de que reviva y me reclame.
¿Esto será mi vida de aquí a la eternidad? ¡Sólo llevo transformado treinta y seis horas!

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