Las ratas blancas platicaban. Eran las vacaciones de Navidad, de manera que no había nadie en el laboratorio de Farmacología.
—Entonces, ¿crees que podremos? —dijo una de las más indecisas.
—Claro — contestó el líder—. Cuando reanuden las clases, estaremos todas fuertes y bien alimentadas. En cuanto abran la puerta de cualquier jaula, todas podremos atacar a la vez y escapar, pues no se esperarán eso de nosotros. Las que logren salir, abrirán las jaulas restantes. Y a ver con quienes hacen sus dichosos experimentos de la sustancia negra, sea lo que sea eso.
—De acuerdo —asintieron varias.
Al reiniciar las actividades, la vida siguió su marcha en la escuela de medicina: las ratas fueron llevadas en sus contenedores a probar un nuevo gas anestésico, con el que también fueron sacrificadas, para examinar después sus hígados. Nunca se abrió ninguna puerta.
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15 abr 2014
25 nov 2013
Partículas aceleradas
*Para Francesco.
Su verdadera dimensión quedó de manifiesto, no habiendo más lugar dónde ocultarse: el escurridizo bosón de Higgs fue fotografiado por el radar, in fraganti, a exceso de velocidad.
Su verdadera dimensión quedó de manifiesto, no habiendo más lugar dónde ocultarse: el escurridizo bosón de Higgs fue fotografiado por el radar, in fraganti, a exceso de velocidad.
5 jul 2011
Acompañamiento cuántico
La compañía eléctrica no es mala: neutrones cómicos, protones bailarines, cantantes quarks y electrones borrachos están en contra de semejante mito.
3 jul 2011
Momento lineal
Su luz quedó atrapada en el tiempo cuando los traviesos fotones decidieron brincar la cuerda en toda la longitud de onda.
Se partió la madre
Por decirlo de forma delicada: cuando su vehículo aerodinámico de ocho cilindros chocó contra el muro a más de doscientos kilómetros por hora, la desaceleración súbita provocó que la transmisión de fuerzas fracturara los huesos de su rostro, modificando por completo su fisonomía antes de provocarle la muerte por asfixia debido a una obstrucción de la vía aérea.
ADN
Se puso a llorar, aunque no supo bien por qué. El ataque de llanto fue completamente inesperado, al igual que la sensación de alivio, al saber que aquel extraño conocido de toda la vida, no era su hijo.
Simbiosis
La personalidad adolescente llamada Afrodita, se encarga de atraer al incauto; una vez a su merced, un implacable Ares aparece, ya que siempre es necesario el uso de la fuerza.
Desde otro rincón de la misma mente, los despreocupados Deimos y Fobos se divierten con el espectáculo, en tanto un goloso pero brutal Jacinto disfruta de los delicados orificios del ingenuo zagal.
Desde otro rincón de la misma mente, los despreocupados Deimos y Fobos se divierten con el espectáculo, en tanto un goloso pero brutal Jacinto disfruta de los delicados orificios del ingenuo zagal.
Trabajo y diversión
—¡Vete de aquí!— ordenó un médico.
—Han dicho que te fueras— indicó una de las enfermeras un instante después.
—¡Quítate!¿No ves que estorbas?— gritó otro médico al pasar a su lado.
—Pero ¿no entiendes que te vayas?— dijo el cirujano al verla sonreír divertida.
Cuando la Muerte se cansó de jugar, les dirigió una última mirada y se llevó al enfermo.
—Han dicho que te fueras— indicó una de las enfermeras un instante después.
—¡Quítate!¿No ves que estorbas?— gritó otro médico al pasar a su lado.
—Pero ¿no entiendes que te vayas?— dijo el cirujano al verla sonreír divertida.
Cuando la Muerte se cansó de jugar, les dirigió una última mirada y se llevó al enfermo.
No hay peor sordo...
En la sala de Urgencias, un hombre muy serio de aspecto respetable e inmaculada bata blanca, habla con la acongojada madre:
—Señora, su hijo está muy grave. El golpe que tuvo lastimó mucho su cerebro. Hay muy pocas probabilidades de que sobreviva.
—¿Lo van a operar para que se ponga bien? —pregunta con un hilo de voz.
—Desafortunadamente, ninguna de las lesiones que tiene se puede tratar con cirugía. Por eso está ya en Terapia Intensiva, pero su vida está en serio peligro.
—Ahí lo van a poner bien ¿verdad, doctor? —argumenta esperanzada.
—Señora, necesito que entienda que su hijo está en peligro de muerte, y usted y su familia deben estar preparados, porque en las próximas horas cualquier cosa puede ocurrir. Deben pensar también en la decisión de donar sus órganos en caso de que la situación se presente…
—¡Se va a poner bien! Gracias por todo, doctor, yo sé que se va a poner bien. Voy a decírselo a los demás —dice sonriente con la confianza pintada en su rostro.
—Señora, su hijo está muy grave. El golpe que tuvo lastimó mucho su cerebro. Hay muy pocas probabilidades de que sobreviva.
—¿Lo van a operar para que se ponga bien? —pregunta con un hilo de voz.
—Desafortunadamente, ninguna de las lesiones que tiene se puede tratar con cirugía. Por eso está ya en Terapia Intensiva, pero su vida está en serio peligro.
—Ahí lo van a poner bien ¿verdad, doctor? —argumenta esperanzada.
—Señora, necesito que entienda que su hijo está en peligro de muerte, y usted y su familia deben estar preparados, porque en las próximas horas cualquier cosa puede ocurrir. Deben pensar también en la decisión de donar sus órganos en caso de que la situación se presente…
—¡Se va a poner bien! Gracias por todo, doctor, yo sé que se va a poner bien. Voy a decírselo a los demás —dice sonriente con la confianza pintada en su rostro.
Futuro incierto
—Somos demasiados —dijo uno al mirar en derredor.
—Y que lo digas —contestó otro sin pensar mucho, ocupado en esquivar el tráfico.
—¿A quién le importa eso? —intervino el mayor de ellos.
—Pues que pronto necesitaremos regular la natalidad o ve tú a saber qué, al rato no cabremos en este planeta... —reflexionó el primero.
—No empieces con tus cosas, ya vámonos.
—Sí, vámonos. —coincidieron los otros.
Y los trilobites se marcharon.
—Y que lo digas —contestó otro sin pensar mucho, ocupado en esquivar el tráfico.
—¿A quién le importa eso? —intervino el mayor de ellos.
—Pues que pronto necesitaremos regular la natalidad o ve tú a saber qué, al rato no cabremos en este planeta... —reflexionó el primero.
—No empieces con tus cosas, ya vámonos.
—Sí, vámonos. —coincidieron los otros.
Y los trilobites se marcharon.
Accidente
Los espacios amplios, bien iluminados y de altos techos, comunicados por pasillos estrechos, olían a pollería. El efecto se acentuaba por la temperatura y humedad ambiental, que los hacían sentir como sumergidos en las vísceras de un animal.
— ¿Ya podemos empezar?—preguntó el profesor dirigiéndose a alguien fuera de la sala.
— ¡Ya mero, doc, orita viene Julio!—contestó una voz que pasaba.
—No se desesperen — dijo dirigiéndose a sus seis alumnos—, es que no podemos trabajar el cuerpo porque aún no se le ha hecho la autopsia.
—Pero… ¿tendremos que esperar a que se la hagan?— exclamó uno de ellos, sabedor del tiempo que eso consumiría y preguntándose si sería capaz de aguantar hasta entonces.
—Claro que no. Sólo vamos a trabajar el cuello, así que Julio vendrá a fotografiarlo. Una vez documentado, podemos empezar.
Retiró la sábana, y como por reflejo las miradas se concentraron en el cadáver desnudo tendido en la mesa. En efecto, el cuello era lo único que conservaba la normalidad.
— ¿Ya podemos empezar?—preguntó el profesor dirigiéndose a alguien fuera de la sala.
— ¡Ya mero, doc, orita viene Julio!—contestó una voz que pasaba.
—No se desesperen — dijo dirigiéndose a sus seis alumnos—, es que no podemos trabajar el cuerpo porque aún no se le ha hecho la autopsia.
—Pero… ¿tendremos que esperar a que se la hagan?— exclamó uno de ellos, sabedor del tiempo que eso consumiría y preguntándose si sería capaz de aguantar hasta entonces.
—Claro que no. Sólo vamos a trabajar el cuello, así que Julio vendrá a fotografiarlo. Una vez documentado, podemos empezar.
Retiró la sábana, y como por reflejo las miradas se concentraron en el cadáver desnudo tendido en la mesa. En efecto, el cuello era lo único que conservaba la normalidad.
30 jun 2011
Velocidad
Terminó la operación con 15 minutos de ventaja sobre su más cercano competidor. Satisfecho, apagó el reproductor que inundaba el quirófano con “El vuelo del abejorro”.
Paciencia anatómica
El autor decide descansar por un tiempo; mientras, en las profundidades de su lóbulo temporal, aguardan jugando naipes los fantasmas creadores de sus personajes, listos para dominar su vida en cuanto el tedio asome por el frontal.
Ficción para otros menesteres
Se oye el sonido de las teclas: “La incisión abarca desde el esternón hasta el pubis. Hay hemorragia masiva sobre los intestinos. El colon estalló, por lo que toda la cavidad abdominal se encuentra llena de…”...
— ¿Tienes que ser tan explícito? ¡Enseña tus entrañas, no las mías! —se lamenta el personaje.
—Lo siento, tendrás que soportarlo. Eres un caso para el examen de medicina— contesta el clínico sin dejar de escribir.
— ¿Tienes que ser tan explícito? ¡Enseña tus entrañas, no las mías! —se lamenta el personaje.
—Lo siento, tendrás que soportarlo. Eres un caso para el examen de medicina— contesta el clínico sin dejar de escribir.
Puente de Einstein-Rosen
En el momento que la azafata le alcanzó el agua, su tableta cayó. Buscaron infructuosamente. La reemplazó con otra y se olvidó del asunto, mientras leía sin creer, en la revista del avión, que un agujero de gusano es un túnel que conecta dos regiones del espacio-tiempo.
En un universo diferente, su medicina perdida es objeto de curiosidad por parte de un ser inteligente, quien decide ingerirla con su metano del mediodía.
En un universo diferente, su medicina perdida es objeto de curiosidad por parte de un ser inteligente, quien decide ingerirla con su metano del mediodía.
27 jun 2011
Sin rencores
Ah, estos humanos, me hacen sonreír. Ya me llevaba al enfermo, cuando uno de ellos hizo un agujero en el cráneo para aliviar la presión.
Está bien, que piensen que le ganaron a la Muerte. En el momento de la operación, dejé caer en el cerebro una bacteria resistente a todo.
Está bien, que piensen que le ganaron a la Muerte. En el momento de la operación, dejé caer en el cerebro una bacteria resistente a todo.
Tome sus precauciones
Contemplaba llover a través de su ventana: cada gota formaba un agujero humeante en el piso, los paraguas, la ropa, las personas que corrían, los autos. Cuando se cansó del espectáculo, volvió a su periódico. El titular, en grandiosas mayúsculas, decía: “Los altos índice de polución provocarán lluvia ácida de agua regia”.
23 jun 2011
Química
El espíritu es solvente de la carne y yo era de tu carne indisoluble, hasta que el tiempo nos separó por destilación.
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