27 jun. 2011

El valiente dura hasta que... el otro se puede defender

La casa cercana hace a la cripta muy incómoda. Todos los días y a todas horas se oyen gritos infantiles de auténtico dolor, de ésos que desgarran el espíritu del que los escucha. Y aunque él —como cualquier vampiro— carezca de alma, no lo dejan dormir. Algo habrá que hacer.
Esa noche muerde a las víctimas que seleccionó. Piensa con placer que una vez que se transformen, los gritos tendrán timbre adulto y, si el sujeto tiene suerte, durarán una sola noche.

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