30 jun. 2011

Carta al lector

No creas todo lo que te dicen. No es verdad que los personajes acerca de los que lees son ficticios: somos muy reales; nacemos, vivimos y a veces morimos —una y otra vez—, aunque en un universo diferente al tuyo.
Alcanzamos a tocar, acariciar y reconfortar a los humanos, pero también podemos agredirte, lastimarte, morderte.
Tampoco es cierto que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia: ya se ha modificado el curso de la historia en tu mundo cuando alguien, después de leer, buscó actuar como el personaje con el cual se identificó (Aquiles y Alejandro Magno, por ejemplo), o bien, se inspiró en creadores como Julio Verne para crear a su vez.
Sé respetuoso con las letras, tómalas con precaución. Hasta para leer hay que ser responsable.
Así que cuidado con tu próxima lectura. No sabes si la ha escrito un asesino astuto y calculador, un genio, o un idiota.
Aquí te esperamos.
Un personaje.

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