23 jun. 2011

Deportes extremos

Se desliza río abajo, sobre los rápidos, sorteando hábil el peligro que representan las rocas y los remolinos. Sabe que las caídas son fatales en esta parte del río.

Es cierto que no siente el viento, el rocío sobre la cara, ni el vértigo en el estómago, pero al menos es más divertido que cantar alabanzas y rezar salmos con los querubines todo el día.

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