20 jun. 2011

De salón

El invidente no puede creer su buena fortuna. Por lo que sus manos le dijeron al tocarle el rostro, acompaña a una mujer bellísima. Ella sólo pidió no tocar su cabello, para conservar el peinado.

A su lado, Medusa sonríe satisfecha: por fin alguien que no se quedará petrificado antes del baile.

Imagen: Muestra Nacional de Danzón, Veracruz 2011. Foto: gremlin.

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