3 jul. 2011

Cena en abundancia

Nadie se movió y aquello comenzó a mosquearme. Todos me veían con fijeza y no a los ojos. Bajé la mirada y ví mi desnudez que mostraba además unos genitales deformes, monstruosos y sangrientos. Abrí la boca para gritar cuando sonó el despertador.

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