15 abr. 2014

Sin salida

Las ratas blancas platicaban. Eran las vacaciones de Navidad, de manera que no había nadie en el laboratorio de Farmacología.
—Entonces, ¿crees que podremos? —dijo una de las más indecisas.
—Claro — contestó el líder—. Cuando reanuden las clases, estaremos todas fuertes y bien alimentadas. En cuanto abran la puerta de cualquier jaula, todas podremos atacar a la vez y escapar, pues no se esperarán eso de nosotros. Las que logren salir, abrirán las jaulas restantes. Y a ver con quienes hacen sus dichosos experimentos de la sustancia negra, sea lo que sea eso.
—De acuerdo —asintieron varias.
Al reiniciar las actividades, la vida siguió su marcha en la escuela de medicina: las ratas fueron llevadas en sus contenedores a probar un nuevo gas anestésico, con el que también fueron sacrificadas, para examinar después sus hígados. Nunca se abrió ninguna puerta.

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