| Las consecuencias son impredecibles, pero el premio del concurso es una cantidad estratosférica. Eso de tener que pescar un cocodrilo moviendo las piernas en el agua, puede calificarse como deporte extremo. |
25 sept 2014
Medidas desesperadas
20 abr 2014
Defensas inexpugnables
- ¡Yo soy el amo de este mundo! ¡Aquí no existe más verdad que la mía!- volvió a declarar a voz en cuello. -¡Más vale que todos se enteren! ¡Y no me importa si están de acuerdo o no! ¡Nadie puede lastimarme aquí! Éste es mi reino y aquí mando yo, y si alguien me hace algo, lo paga. -declaró, contundente. -¡Lárguense, criaturas rastreras, lo único que quieren es someterme a ustedes!
Los que pasan por ahí ven con curiosidad al patético ser, que desde un sórdido rincón, y dentro una celda que parece construída por él mismo, grita con hostilidad a todo el que se acerca.
Los que se aproximan más de la cuenta, no tardan en retirarse, entre confusos y divertidos, al ver que el ser se halla en una prisión con la puerta abierta de par en par.
15 abr 2014
Pérdida inexplicable
Los agentes de la ley fueron sorprendidos por un extraño fenómeno: se les reportó que al arcoíris le faltaba el color amarillo. Lo buscaron exhaustivamente, sin hallarlo. Muy despacio, el arco incompleto fue desapareciendo de la vista, conforme anochecía.
Esto no fue impedimento para celebrar la fiesta de disfraces del pueblo, en la que los ganadores del concurso fueron la familia de unicornios: lucían unos resplandecientes trajes de sol.
Sin salida
Las ratas blancas platicaban. Eran las vacaciones de Navidad, de manera que no había nadie en el laboratorio de Farmacología.
—Entonces, ¿crees que podremos? —dijo una de las más indecisas.
—Claro — contestó el líder—. Cuando reanuden las clases, estaremos todas fuertes y bien alimentadas. En cuanto abran la puerta de cualquier jaula, todas podremos atacar a la vez y escapar, pues no se esperarán eso de nosotros. Las que logren salir, abrirán las jaulas restantes. Y a ver con quienes hacen sus dichosos experimentos de la sustancia negra, sea lo que sea eso.
—De acuerdo —asintieron varias.
Al reiniciar las actividades, la vida siguió su marcha en la escuela de medicina: las ratas fueron llevadas en sus contenedores a probar un nuevo gas anestésico, con el que también fueron sacrificadas, para examinar después sus hígados. Nunca se abrió ninguna puerta.
—Entonces, ¿crees que podremos? —dijo una de las más indecisas.
—Claro — contestó el líder—. Cuando reanuden las clases, estaremos todas fuertes y bien alimentadas. En cuanto abran la puerta de cualquier jaula, todas podremos atacar a la vez y escapar, pues no se esperarán eso de nosotros. Las que logren salir, abrirán las jaulas restantes. Y a ver con quienes hacen sus dichosos experimentos de la sustancia negra, sea lo que sea eso.
—De acuerdo —asintieron varias.
Al reiniciar las actividades, la vida siguió su marcha en la escuela de medicina: las ratas fueron llevadas en sus contenedores a probar un nuevo gas anestésico, con el que también fueron sacrificadas, para examinar después sus hígados. Nunca se abrió ninguna puerta.
Patagonia
En su lejana tierra dicen: "Usted no diga frío, hasta que vea pingüinos".
Bien, ya no tiene frío. El efecto letárgico de la hipotermia lo invade, mientras la imagen de los magníficos animales que lo rodean, se va borrando de su mente.
Prejuicios
—No. No voy operar a un paciente HIV positivo. Que lo hagan los residentes. —Sentenció con aire de superioridad el médico adscrito. —No pienso ponerme en riesgo, tengo una familia qué cuidar. No voy a exponer a mis hijas.
—Entonces ¿te dejamos al paciente de la hernia inguinal?
—Sí, yo me encargo.
Durante el transoperatorio hubo un accidente, y el cirujano se cortó. Avisaron a Medicina Preventiva y se hicieron los análisis de rigor.
Un mes después, todo el hospital sabía que el paciente estaba bien. Este cirujano, afortunadamente, no le contagió el HIV que contrajo, sin saberlo, de su amante.
25 nov 2013
Partículas aceleradas
*Para Francesco.
Su verdadera dimensión quedó de manifiesto, no habiendo más lugar dónde ocultarse: el escurridizo bosón de Higgs fue fotografiado por el radar, in fraganti, a exceso de velocidad.
Su verdadera dimensión quedó de manifiesto, no habiendo más lugar dónde ocultarse: el escurridizo bosón de Higgs fue fotografiado por el radar, in fraganti, a exceso de velocidad.
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